En los últimos tiempos dos películas en el escenario internacional han dado de qué hablar. “Atlantics” (2019) de la actriz y directora franco-senegalesa Mati Diop. “Candelaria” (2017) del colombiano Jhonny Hendrix Hinestroza.

“Atlantics” se alzó con el premio del jurado en el festival de cine de Cannes y fue nominada al Oscar a mejor película en habla no inglesa.

“Candelaria” cultivó reconocimientos en la legendaria “mostra” de Venecia, el festival de cine más antiguo del mundo.

Las temáticas de estas interesantes producciones francesa y colombo-cubana son las duras condiciones sociales que atraviesan los jóvenes africanos, la mujer y las ilusiones normales de ser feliz, tener un amor y poder lograr los medios para hacerse a una vida en el lugar de origen.

“Candelaria” centra su mirada en un par de adultos mayores, sus deseos, su cotidianidad, en ese contexto social de penurias y privaciones que parece anestesiar a los habitantes de la mayor isla del mágico caribe.

Candelaria de Jhonny Hendrix

‘Candelaria’ de Jhonny Hendrix. Crédito imagen: betacinema.com

Estas meritorias producciones deambulan en medio de plataformas multinacionales en busca de los espectadores perdidos o atrapados por los efectos y la publicidad engañosa de los “Blockbuster” de Hollywood.

Las películas cierran su ciclo cultural cuando ellas iluminan las pupilas de los espectadores. Si este bello acto de iluminación cinematográfica no ocurre, las obras quedan huérfanas. Vacías.

“Atlantics” y “Candelaria” son protagonizadas por gente negra. Son películas que no azuzan radicalismos políticos, raciales o argumentos étnicos. Son historias inspiradas en la vida de seres humanos, a secas. Es cine.

'Atlantics' de Mati Diop

‘Atlantics’ de Mati Diop. Crédito imagen: timeout.com

Son miradas de dos directores negros que entienden y aportan a la creación de relatos que trascienden compromisos u obligaciones políticas o de otras cargas históricas, pero no por ello son obras livianas, o que simplifican la condición de ser negros, de ellos, los directores, y de sus protagonistas.

En asocio con la Universidad del Valle, el canal regional Telepacífico, el cine (colombiano e internacional) hace presencia en lo que se ha denominado el mes de la libertad.

El 21 de mayo de 1895 se oficializó el final de la esclavitud en Colombia. Son muchas las voces que reclaman la fecha como un sofisma. Son muchos los argumentos académicos que respaldan que este acto político, bajo la presidencia del caucano José Hilario López, fue una hábil jugada que en nada modificó el status quo de una sociedad clasista y excluyente como la nuestra.

Por el contrario, en el periodo post abolición, la lamentable situación política, económica y social de las comunidades negras colombianas sigue en franco deterioro. Pero es la cultura el campo de batalla de la dignidad de los negros colombianos.

Música, literatura, poesía, teatro, gastronomía, deportistas, intelectuales, ecologistas, activistas negros populares no han parado de producir obras, manifiestos, novelas, poemarios, recetas, ritmos, gestas heroicas, películas para dignificar su pueblo, para dignificarse a sí mismos, no desde la aprobación externa, sino desde la convicción de ser constructores de su propio destino.

El mes de libertad se vuelve cine. Se van a ofrecer trabajos de muchos lugares de Colombia y el mundo, con esta oferta cultural esperamos afirmar, hoy más que nunca, lo dicho por Antonio Gramsci: “La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”.

El cine de la gente negra y la libertad nos esperan.

Esperemos que este esfuerzo cultural encuentre a ese público que le dé sentido a la creación artística, sin cortapisas, sin censura, sin miedo.

Autor: Juan Carlos Romero
Profesor – Universidad Autónoma de Occidente
Candidato a doctor – Doctorado en Humanidades – Universidad del Valle

En busca de los espectadores perdidos

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