La contingencia que se vive a nivel mundial por causa del COVID-19 ha traído diversas consecuencias en todos las esferas de la sociedad, siendo uno de los problemas más graves el incremento de casos de violencia doméstica.

En el Valle del Cauca se han registrado 65 homicidios contra mujeres en lo que va del año 2020, de los cuales 32 se registraron en Cali, 3 en Buenaventura y 30 en el resto del departamento.

Además hay muchos casos que no se denuncian por temor o desconocimiento y diversos tipos de violencia más sutiles como la financiera, psicológica o verbal.

Es de vital importancia identificar palabras y acciones que inician la cadena de violencia para poder acceder a ayuda oportuna y salvar vidas.

“No sirves para nada”

Cuando la pareja descalifica a la otra persona no solo es violencia verbal sino también psicológica. La repetición constante de frases como “no sirves para nada“, “debería agradecer que le doy de comer“, o cuando se tienen amoríos fuera de la relación y se intenta manipular, son señales de alarma.

“Yo lo provoqué, me lo busqué”

Esta frase evidencia el daño psicológico provocado por las agresiones físicas y verbales que la víctima ha sufrido con anterioridad y el control que ejerce el victimario por medio del miedo. Bajo ninguna circunstancia se debe justificar la violencia.

“Me golpea porque me quiere”

En algunos casos se produce la romantización de la violencia para justificar al agresor, ya sea por paradigmas en los que se cree que el hombre tiene la autoridad total en la casa o como mecanismo de evasión para evitar confrontarlo y no “tener más problemas”.

“Te voy a matar”

Esta es una amenaza directa por parte del agresor, pero en muchas ocasiones la persona asume que se trata de algo que no va a llegar a hacer. Comúnmente estas peligrosas palabras se vuelven realidad.

“En eso no me meto”

Se suele recurrir al Estado para reclamar soluciones a la violencia doméstica, pero el Estado somos todos. El miedo paraliza, pero superarlo y denunciar puede salvar vidas.

El ciclo de la violencia doméstica se desarrolla en varias etapas, empezando por la acumulación de tensión hasta que llega un momento de explosión que muchas veces termina en reconciliación bajo la promesa de que “no va a volver a suceder”.

El irrespeto debe frenarse desde el momento en que se manifiesta. Con violencia no se resuelve ninguna situación, por eso es fundamental identificar la tensión, respirar profundo y recurrir al diálogo para llegar a acuerdos.

Si considera que es víctima de cualquier tipo de violencia doméstica o no sabe cómo terminar el ciclo de violencia en su casa es importante sobreponerse al miedo y hablar, por eso el Gobierno ha dispuesto las siguientes líneas para ayudar: Línea de psicorientación virtual: 6203580 – Líneas para denunciar: 155, 106, 122.

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Violencia doméstica: Frases que llegan a ser mortales

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