Iván Rojas, un milagro en medio del horror parte 1

Por María Camila Hernández

En medio de la masacre que sucedió en las oficinas del Diners Club de Cali en la noche del 3 de diciembre de 1984, también ocurrieron hechos increíbles que Iván Rojas, uno de los sobrevivientes, califica como milagros. Uno de ellos es que él haya salido con vida luego de recibir 19 puñaladas y hoy pueda contar la historia.

Como todas las noches, Iván Rojas, que en ese entonces tenía 24 años, llegó a recoger a su novia Elizabeth Salazar, de 22, que se desempeñaba como Jefe de captaciones de la entidad. Pero además, esa noche pensaba entrar para instalar unos arreglos florales, “ramos secos, que estaban de moda en esa época”, que la floristería que tenía con su mamá le había vendido a Diners.

La primera persona que vio al llegar fue uno de los asesinos. “Cuando yo toqué la puerta ahí estaba Jaime Serrano, el moreno. El me abrió la puerta, yo no sabía que él ya no trabajaba en la empresa, no le puse malicia”. Solo entendió lo que estaba pasando cuando vio a “las muchachas” bajando por las escaleras y detrás de ellas dos hombres: uno moreno y alto, Francisco Ruiz y otro flaco, James Rodríguez. Ambos estaban armados.

Los llevaron al fondo del edificio, en ese primer piso “donde funcionaba la caja y estaba la zona de computadores”, los hicieron entrar a un baño y les dijeron que era un atraco. Les quitaron los relojes y las cadenas. Aunque Jaime Serrano les había dado la espalda, algunas de las empleadas del Diners lo reconocieron y lo comentaron mientras estaban en el baño. Iván señala que, según las posteriores declaraciones de los asesinos, es en ese momento que James le dice a Jaime que lo reconocieron, y este decide matarlos.

Pero esto no sucedió de inmediato. A los hombres (Iván, el vigilante Hugo Aroca y Fabián Botero) los fueron llevando, uno por uno, al tercer piso, donde quedaba la gerencia. También subieron a una de las mujeres, Gloria Fernanda Rivera. De nuevo, los encerraron en un baño. De nuevo, los fueron sacando uno a uno. Primero Hugo, después Fabián, luego Iván y Gloria Fernanda.

A Iván Rojas lo sentaron en una silla a la salida de gerencia. Le amarraron las manos detrás de la silla y le taparon la boca con un esparadrapo. “Entonces Frank le pregunta a Jaime Serrano si ya estaba listo y él dice que sí. Yo pensé que me iban a dar un golpe en la cabeza, que me iban a dejar inconsciente, en ese momento no pensé que me iban a matar. Jaime Serrano se hizo detrás, me cogió la cabeza, y ahí fue que empecé a sentir los golpes en el pecho”.

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