La noticia que obligó a Álvaro Miguel Mina a tener “alma de acero”

Por: María Camila Hernández

El 3 de diciembre de 1984, el periodista Álvaro Miguel Mina no durmió. La noticia de la masacre perpetrada en las oficinas de Diners Club de Cali lo sorprendió “en unos billares que quedaban en la 13 con 4, donde estaba “quemando tiempo” antes de irse a descansar. En ese entonces reportero del Grupo Radial Colombiano, fue uno de los primeros en informar lo que había sucedido. Nueve personas asesinadas y varios heridos más. Con él también se encontraba el periodista Manuel Barrantes, quien escribió la noticia para el Diario Occidente.

“Se hablaba de la muerte de varias personas, no se veían cadáveres porque no nos permitieron ingresar, pero todo el mundo tenía la versión del vigilante Hugo Aroca que sindicaba a Jaime Serrano Santibáñez, un hombre zarco de 22 años que junto con James Rodríguez y Frank (Francisco Ruiz), habían incursionado esa noche para dar muerte a 11 personas y dejar heridas varias más”, relata el reconocido periodista radial.

Como lo recuerda Mina, gracias a la oportuna alerta de Aroca, quien logró escaparse de los asesinos a pesar de haber recibido varias puñaladas, las autoridades capturaron a Jaime Serrano en la madrugada del 4 de diciembre en el barrio El Poblado. “Se le incautaron 240 mil pesos, una pistola Máuser y tal vez el primer silenciador que fue utilizado para masacres en esa época”. Cuando capturaron a Rodríguez en un bus en Zaragoza, en el norte del Valle, le incautaron 27 mil pesos más. Al tercer asesino, el único con un pasado criminal, nunca lo capturaron. Tampoco recuperaron el resto del millón y medio de pesos que se robaron.

“Desafortunadamente esa masacre nos marcó para siempre”, afirma el periodista. En su caso, considera que fue uno de los momentos más difíciles que vivió como reportero. Antes del crimen del Diners había tenido que cubrir desastres naturales como el terremoto de Popayán en 1983, pero nunca un hecho criminal como este. Hoy, luego de una larga trayectoria, el actual periodista de Telepacífico asegura que esa masacre le enseñó a tener “un alma de acero” y a prepararse para lo que se venía. También le mostró otra cara del drama humano, un dolor con el que era imposible no solidarizarse.

Fue un momento de desconcierto para todos en la ciudad que, según Mina, “era una Cali con la esperanza del buen vivir. La gente se sorprendió mucho, primero porque estábamos en diciembre. Segundo, era una masacre en el corazón de Cali, en plena plaza de Caicedo. La gente no se explicaba cómo los delincuentes que llegaron hasta allí dieron muerte a estas personas y lograron escapar”.

Para Mina, este hecho demostró que la violencia y la desgracia no dan aviso, no importa el lugar ni la época. La muerte llegó de repente, cuando las secretarias del Diners Club se disponían a decorar la oficina para Navidad. Aunque considera doloroso recordarlo, también cree que es “bueno y generoso” conocer “la historia de nuestra linda Cali”.

Comparte
esta nota en tus redes:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Más
Novedades

Power Grow
Historias de Mentes
Keyla
Ir al contenido