Tres asesinos en busca del “crimen perfecto”

Por María Camila Hernández

Víctor Hugo Vallejo es abogado y comunicador social. Siguió de cerca el caso de la masacre del Diners Club de Cali y asegura que esta tragedia “conmovió profundamente a la capital del Valle del Cauca. “La conmovió porque si bien es cierto que ya se vivían incidentes y hechos de violencia, nunca de la magnitud ni de la trascendencia de lo que sucedió esa noche del 3 de diciembre de 1984”.

El jurista asegura que, aunque en ese momento Cali todavía era una ciudad tranquila, más pequeña, “ya comenzaban a detonar una serie de factores que generaban una gran inseguridad ciudadana y se daban los primeros pasos con que el narcotráfico comenzó a sentar raíces en la ciudad y a cambiar de alguna manera el modelo de la sociedad”.

Según Vallejo, el crimen de Diners fue una manifestación de ese nuevo modelo, pero también de un tipo muy específico de victimarios. “Fue un crimen cometido con crueldad, con sevicia, con premeditación, con medición de consecuencias de lo que podría sucederles a las tres personas que finalmente se identificaron como autores materiales del hecho. Allí murieron personas muy jóvenes que encontraron su muerte porque uno de los asaltantes había sido empleado de una compañía de vigilancia y había sido compañero de trabajo de los asesinados”.

A pesar de las numerosas especulaciones que surgieron alrededor de esta masacre, que van desde la venganza hasta los ritos satánicos, Vallejo hace énfasis en lo que se pudo comprobar en el proceso penal que se llevó a cabo contra Jaime Serrano Santibáñez y James Rodríguez.

“Ellos iban única y exclusivamente a robar la caja fuerte y las cajillas de los recursos que mantenía esa dependencia para hacer anticipos y entregas de la tarjeta Diners. Recogieron todo, pero al final, teniendo sometidas a las víctimas, se dieron cuenta ‘todos nos vieron la cara, si alguien habla e identifica al compañero de la empresa de vigilancia, estamos perdidos’. Por eso toman la cruel y cínica decisión de acabar con la vida de la peor manera”, explica el abogado. “Sencillamente la motivación descubierta en el proceso judicial que culminó exitosamente es uno solo: mataron a las víctimas, simple y llanamente porque todas conocían perfectamente a uno de los asesinos partícipes. No hubo ninguna otra explicación”.

Sin importar su falta de experticia criminal, Jaime Serrano y James Rodríguez, (acompañados por Francisco Ruiz, que sí tenía un prontuario criminal), se podrían ajustar, según explica Vallejo, al perfil del “criminal constitucional”. “Alguien que decide dañar su vida, dañar a la sociedad y además calcula perfectamente los efectos de lo que hace y de lo que puede sucederle después de los hechos que desarrolla”. Para el abogado, en la masacre del Diners Club lo que hubo fue, por encima de todo, “la intención de cometer el crimen perfecto: si borramos huellas, si borramos testimonios, es posible que el crimen quede impune”.

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